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LIMPIEZA DE UN ARMA CORTA: 

Un arma de fuego puede presentar múltiples fallos de funcionamiento principalmente por falta de limpieza o una limpieza mal realizada. Al igual que toda maquina precisa de un mantenimiento más o menos profundo .La pólvora y el plomo generan unos residuos  pueden causar que esta se atasque que no percuta los cartuchos o que estos no se alojen correctamente en la recamara.
  Para llevar a cabo esta limpieza precisamos de  una buena baqueta, si de un arma corta se trata con una que nos permita traspasar todo el cañón es suficiente, si es giratoria nos facilitará el pasaje de los cepillos. La mayor parte de lo dicho aquí es válido también para armas largas, al menos a nivel general.
 

Cal. 12 - Juego de baquetas y feminelas para escopeta.

  Con respecto a los cepillos los vamos a elegir de acuerdo a los calibres del arma, son preferibles los de bronce fosforoso, que poseen la capacidad de arrastrar los residuos de plomo que se pegan a las paredes del cañón. También existen de acero inoxidable pero solo son para ser usados en el caso de que alguna partícula de plomo no pueda ser extraída. En todo caso en los comercios existe un amplio surtido de juegos de baquetas y cepillos, que sueles bastar para limpiar nuestras armas. 

 Junto con las baquetas suelen servirse una herramienta denominada sacatrapos, y que se utiliza para pasar un trozo de trapo por el cañón, así como para aceitarlo ligeramente. 

 Un cepillo de dientes o  específicos para esta tarea permiten acceder a las ranuras de cada pieza.

 
Para la limpieza se utilizan aceites adecuados para cada uso. Cada armería vende de esos artículos de buena calidad, es bueno para disolver los residuos de pólvora, los de plásticos, como en el caso de los depositados en el interior de los cañones de escopeta ya que el taco que contiene a los perdigones deja pequeñas partículas por la temperatura propia de cada disparo, y los restos de cobre provenientes de los proyectiles encamisados. También existen solventes específicos, mucho mas potentes, para remover estos residuos con más rapidez.

 Los aceites en aerosol son recomendables para las limpiezas de las piezas menores y tenemos aceites más pesados destinados a la preservación de las mismas una vez que terminamos con la limpieza.

 

   Antes de comenzar con la limpieza de las pistolas como de cualquier otra arma, es necesario verificar que la misma esté descargada, sacando el cargador y observando que la recámara esté vacía. Una vez que esté descargada, procedemos al desarmado de la misma, sin llegar a sacar las cachas, salvo que el arma se nos haya mojado. En este caso es conveniente secar primero las piezas con un secador y luego proceder a la limpieza.

 El primer paso consiste en trabajar sobre el cañón, tenemos que tener en cuenta que siempre vamos a limpiar el mismo desde la recámara hacia la boca teniendo la precaución de que el cepillo siempre salga hacia fuera en casa pasada. 

 El cepillo o baqueta  tiene que ser del calibre del arma, dando al menos diez pasadas por el cañón.

 Luego colocamos el pasa trapos para sacarlo de todo vestigio de líquido para pasar nuevamente otras 10 veces el cepillo con el mismo solvente para dejarlo en reposo durante el resto de la limpieza. 

 Algunos cuando terminan  de utilizar el cepillo, lo lavan con agua hirviendo para neutralizar el efecto del solvente, ya que como está con pelos de bronce fosforoso, se verá reducido en su diámetro en caso de no limpiarlo.

 Para la corredera utilizaremos el aceite en aerosol o solvente, y con el cepillo de limpieza hay que sacar todos los residuos de pólvora que se van a acumular en el frente de la misma, por donde asoma el percutor y sobre todo debajo del extractor de cartuchos.

 En el oído de fuego, por donde sale el percutor se puede limpiar de residuos con una aguja, con el fin de evitar que no percuta bien los cartuchos. 

 Una vez que la tenemos limpia se seca con un trapo todo vestigio de líquido para finalmente aceitarla levemente.

 Si la corredera presenta restos de aceite muy viejos, ya secos, la forma correcta de sacarlos es con un solvente industrial y el cepillo de limpieza teniendo la precaución de manejarse con prudencia ya que estos líquidos son muy volátiles.

 

corredera, cañón y muelle

 El resorte de recuperación y la guía se limpia con un trapo aceitado. Cuando pasamos a la empuñadura, es conveniente utilizar el solvente de pólvora y el cepillo de limpieza, hasta eliminar todos los vestigios de suciedad que se acumulan en la rampa de carga. Otra zona para limpiar con atención son las guías por donde se desliza la corredera, y después aceitarla ligeramente con un aceite que lubrique y ayude al deslizamiento de esta.

 Si lo vemos necesario por la acumulación de suciedad conviene sacar las cachas y limpiar con un cepillo de cerda dura para poder sacar toda la suciedad pegada. Si al retirar las cachas encontramos óxido, se lo debe retirar con un cepillo de acero.

 Una vez que comprobamos la correcta limpieza, se debe aceitar perfectamente todas las piezas para armas la pistola.

 Con respecto al cañón, se retira el solvente aplicado anteriormente para aceitar su interior con una fina capa de aceite anti óxido que cuando se vuelca a utilizar el arma, hay que retirarlo, esto en caso de que no utilicemos el arma durante un tiempo.

 Una vez que tenemos la pistola completamente armada, se aceita todo el interior para su correcta conservación, siempre con una fina capa de aceite